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Author: Mariana Grajales
Language:  Spanish

México, D.F., Enero 28.- La semana pasada utilicé este espacio para darles a conocer una teoría de conspiración que entrelaza las crisis económicas y petroleras que se están presenciando a lo largo del mundo desde hace unas semanas con el grupo islámico extremista, en donde se cree que las potencias están poniendo al crudo en el limbo como estrategia para atacar y eliminar a “Daesh” (nombre utilizado para referirse a ISIS sin tomarlo en cuenta como un Estado, sino como un movimiento o grupo), el cual vende este recurso ilegalmente para autofinanciarse, atentando contra la seguridad internacional.
Aunado a la teoría, he estado leyendo e informándome sobre las recientes acciones que están tomando países como Rusia y los que pertenecen a la Unión Europea para continuar ligando y analizando las estrategias que se pueden tomar como parte del plan para derrotar a “Daesh” y recuperar fuerza dentro del sistema internacional; sin embargo, me he percatado de que las estrategias no se están realizando en conjunto, sino que cada país ve por sus propios intereses utilizando a otros actores para llegar a su objetivo. Si lo vemos fríamente, ¿no vale a pena obtener un gran prestigio personal si es que se logra derrotar a ISIS? ¿Acaso esto no significaría ser una especie de “hegemón” actual? (Es decir, tener un poder de liderazgo o de suma importancia a nivel mundial).
Pues se cree que el gobierno de Vladimir Putin ya está “cocinando” una estrategia bastante prometedora para llegar a ser ese héroe internacional, aunque planea hacerlo por su propia cuenta.  Se estima que el gobierno ruso reducirá próximamente su producción de petróleo como estrategia para crear un efecto dominó en el que los demás mercados internacionales de crudo realicen lo mismo. Debido a que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) anunció hace unas semanas el levantamiento de las sanciones impuestas a Irán por parte de Estados Unidos y la Unión Europea, se inicia el retorno del país persa a la economía global, beneficiándolos en la producción y venta de crudo, causando alerta y preocupación a los demás mercados petroleros, sobre todo a los occidentales. Es por esto que el gobierno de Putin está enviando una señal a los sauditas para reconsiderar los precios del petróleo debido a la fuerte caída que se ha visto desde inicios de diciembre del año pasado, causando un gran daño en la economía internacional. La producción de Arabia Saudita no se ha reducido recientemente a pesar de la gran caída de precios; resultados recientes han demostrado que han decrecido por debajo de los 30 dólares por barril, cifra comparada con los 100 dólares del costo del mismo durante el 2014. Las razones por las que esto sucede es debido al aumento de producción del crudo de Estados Unidos, aunado a las preocupaciones de la baja demanda debido a los problemas que está enfrentando la economía global.
Sin embargo, Daniel Kawczynski, miembro del Comité Internacional de la Cámara de los Comunes británica mencionó que Rusia debe cooperar con el Reino Unido y otros países occidentales para poder evitar la expansión de “Daesh”. Por su parte, agregó que “si Rusia y Occidente no cooperan contra el grupo extremista, el califato se extenderá”, lo cual acrecentará los niveles de inestabilidad económica, inseguridad y terrorismo a lo largo del mundo, sobre todo en los países que más han atentado contra el grupo islámico. Además, Kawczynski también sustentó su idea sobre la colaboración contra el grupo islámico al recordar la experiencia de cooperación que se utilizó con el Reino Unido para combatir al nazismo hace años, por lo que es importante crear un proyecto de cooperación militar y logística en conjunto para poder lograrlo.   Preocupa que si Rusia y la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) no logran cooperar y crear una estrategia en conjunto para derrotar a “Daesh”, el resultado, sin duda, será el califato; es decir, la creación de un estado que implementa un sistema político basado en el sistema religioso establecido por Mahoma, lo cual es muy peligroso. Tanto Rusia como Europa deben dejar atrás cualquier rivalidad y discrepancia para poder trabajar en conjunto en la creación de dicho proyecto contra el famoso y peligroso grupo extremista. Si se continúa luchando de manera individual, dudo mucho que se logre algo más que mayores conflictos, atentados y bombardeos entre Medio Oriente y Occidente, lo cual crearía un menor acercamiento a la solución de éste. Si no se hace algo rápido, el califato podría extenderse a Turquía y Grecia, acrecentando el dominio que ya tienen sobre Irak, Siria y África del Norte; en especial Libia.  La cooperación bilateral entre Rusia y el Reino Unido puede ser además una forma de ayudar a combatir la crisis siria, ya que Moscú tiene mayor influencia sobre el mandatario sirio, Bashar Al-Assad que cualquier otro actor perteneciente a Occidente. Por su parte, el Reino Unido sería un actor clave en Irán, donde se podría ayudar a mejorar las relaciones entre Teherán y Riad, respectivamente. De dicha forma, el gobierno de Vladimir Putin podría surgir como un nuevo líder en el sistema internacional, donde, además, sería visto como un actor valiente y seguro de su sistema y acciones a pesar de las múltiples amenazas que “Daesh” ha realizado en contra de Rusia y otros países alrededor del mundo. Sin duda, los problemas actuales nos demuestran que el trabajo individual no lleva al completo éxito. Las potencias han estado en una dura y constante lucha contra el grupo extremista islámico desde hace tiempo y parece que no se han dado cuenta que la solución está en que “la unión hace la fuerza”. Es entendible dentro de cierto rango que cada país quiere y debe perseguir sus propios intereses para tener un lugar prioritario dentro del sistema internacional pero creo que este tema afecta a todos por igual, ya que pone en riesgo el bienestar y la seguridad de sus ciudadanos y sus gobiernos. La peligrosidad de “Daesh” es inmensa pero también una constante incógnita, en donde tanto los gobiernos como las instituciones están a la expectativa pero también en una continua lucha y planeación para poder encontrar el famoso “talón de Aquiles” dentro de esta situación. Si no se muestra un plan comunitario contundente y eficaz para afrontar al grupo extremista, continuarán los atentados, la incertidumbre y todos los conflictos que ya bien conocemos; así que, querido Rusia, Reino Unido, Estados Unidos, países del Medio Oriente y demás territorios preocupados por el presente y el futuro del mundo, únanse; únanse para que por fin pueda surgir un plan viable y seguro contra “Daesh”. Es complicado, pero no imposible; dejen atrás su egoísmo y competencia porque a final de cuentas, la base de este conflicto busca eso, separar aún más; no los dejen.
Photo Credit: © Sputnik. Vladimir Sergeev