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AUTHOR:  Yanin Padilla

Language: Spanish

Ya es algo normal, al menos para los mexicanos que el soft power, la influencia “cultural”, de Estados Unidos permee más y más en nuestra cultura. Lo podemos ver desde las cosas más triviales hasta las más importantes para todo el país.

La aparición del “Buen Fin” es el ejemplo moderno perfecto de este soft power. Esta nueva tradición consumista mexicana proviene del Black Friday estadounidense en dónde las cosas se ven casi por centavos, no como en México que la mejor oferta que puedes encontrar son los meses sin intereses. Y aunque este suceso podría parecer trivial y poco importante la verdad es que la adopción de esta nueva tradición ha modificado de gran manera los flujos económicos para nuestro país, afortunadamente, para bien. Otros fenómenos como el Halloween, el que en algunas escuelas se celebre el Día de Acción de Gracias o el que se utilicen modismos como “OMG” o “OK” son otra muestra de la imponente influencia que el vecino del norte tiene hacia nosotros.

Claro, México no es el único que recibe este tipo de influencia, no obstante si la recibimos de una manera más directa debido a la cercanía, pero todo el mundo, bueno, casi todo el mundo ha visto su cultura modificada por alguna idea, costumbre u objetivo estadounidense. En esta ocasión dejare de lado la influencia de las armas y la guerra de Estados Unidos para solo enfocarme en la cultura y más aún en la economía. Es claro que en un mundo globalizado como en el que vivimos, o creemos vivir, cualquier compañía que logre posicionarse a nivel internacional tendrá un camino relativamente fácil para entrar en los mercados de los países liberales y a veces también en aquellos que no pretenden serlo.

Es obvio que Estados Unidos, al menos como concepto, influye de manera creciente en las economías de todos los países, los mejores portadores de esto serían McDonald’s y Coca Cola. Por un lado McDonald’s es admirado por muchos capitalistas por la capacidad de posicionamiento que ha tenido a lo largo de la historia dentro de países conocidos como comunistas. En todo el mundo, cuando una persona tiene hambre, estará segura de que en cuanto vea unos arcos amarillos seguramente encontrara algo que le guste o que pueda comer. McDonald’s se ha, un tanto, adueñado del emporio de la comida rápida, sí, tiene competencia, pero es la marca que carga el estandarte de esta rama alimenticia. Coca Cola por su parte se ha adueñado de la Navidad. Yo sé que suena exagerado y ridículo no obstante, debido a la coincidencia de colores entre Navidad y la marca, esta temporada de fiestas es de lo más lucrativa para la empresa. Sus comerciales navideños son uno de los temas más comentados durante las fechas, los artículos coleccionables pueden encontrarse casi en todas las casas y dentro de una imagen típica se encontrara Coca Cola en la mesa de celebración de Navidad. Y claro, es importante recalcar que el objetivo alcanzado de Coca Cola de que nunca tengas que recorrer más de 15 metros para encontrar una es algo digno de reconocer, al menos en las zonas desarrolladas de los países. Sin embargo, estas dos marcas comienzan a tener un nuevo amigo de juegos, un nuevo contrincante o amigo dependiendo de cómo se vea: Uber. Así es el fenómeno Uber alrededor del mundo está cambiando los paradigmas económicos a los que todos estamos acostumbrados, hace unas semanas de acuño el término “uberización” de la economía el cual hace referencia al desafío a los modelos económicos tradicionales planteados por la transformación digital de la sociedad.

Una de las implicaciones más grandes de esta uberización es la muy discutida desaparición de la moneda. Muchos economistas, sociólogos y personas en general discuten la posibilidad de que en un futuro no tan cercano deje de ser necesario utilizar billeteras pues no habrá nada que poner en ellas. Todas las transacciones se realizaran de manera electrónica, lo cual tiene sus ventajas y desventajas. Este fenómeno de digitalización de le economía ha incrementado debido a las recientes crisis económicas que han sacudido al mundo, pues el tener plataformas de pago elimina a los intermediarios y por lo tanto elimina un escalón para la corrupción además de que agiliza la obtención y pago de dinero por lo que podría llegar a haber mayores transacciones y mayor movilidad de activos. Cada vez más servicios se realizan sin la necesidad de infraestructura física, esta tipo de comportamiento social con impacto económico es característico de las nuevas generaciones, empezando por los millenials, que estamos en constante contacto con la tecnología, lo que esta puede ofrecernos y cómo podemos mejorarla. Personalmente puedo fundamentar este cambio económico debido a que poseo una pastelería en línea con la cual no es necesario que tenga un local físico para que las personas compren mis productos, hagan comentarios o hagan pedidos, tan fácil se ha vuelto la transacción de bienes y servicios que en mi microempresa nos han hecho pedidos de otros lugares del país, han depositado el dinero y hemos entregado el postre.

En México este proceso tal vez lleve un poco más de tiempo debido a la arraigada costumbre que se tiene de las cosas físicas y la plataforma tecnológica no tan desarrollada sin embargo es muy posible que en un futuro no muy lejano la influencia indirecta de Estados Unidos, indirecta porque no es una imposición del gobierno sino algo que la sociedad mexicana demanda debido a que existe la oferta en el otro país, nos alcanzará y tal vez comencemos una nueva era económica totalmente diferente a lo que hemos conocido.