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Author :  Ana Paula Jazmín Vergara A.
El proceso electoral es un elemento importante para una sociedad democrática.
Y para poder garantizar unas elecciones justas debe haber reglas e instituciones que las apliquen. En casi todos los países democráticos podemos encontrar instituciones electorales que actúan como éstos supervisores y árbitros previo, durante y post elecciones.
Dado que en ocasiones anteriores estuve escribiendo con respecto a las elecciones en Guatemala, en esta columna haré una comparación las instituciones de dicho país junto con  México y Estados Unidos. En el caso de contábamos con el  Instituto Federal Electoral (IFE), pero con la reforma constitucional en materia político-electoral aprobadas por el Congreso y casi toda la legislatura de los estados el 10 de febrero de 2014 surgió el Instituto Nacional Electoral (INE).
En los Estados Unidos existe la Comisión Federal Electoral (FEC), que se estableció en 1975 y su deber es administrar y hacer cumplir la Ley Federal de Campañas Electorales (FECA).Mientras que en Guatemala se tiene el Tribunal Supremo Electoral de la República de Guatemala (TSE), que fue creado en 1983 y está determinada por el 121 de la Ley Electoral y de Partidos Políticos.
Las tres instituciones se basan en una ley específica o regulación en la Constitución y son organismos públicos independientes o autónomos, esto significa que no están obligados ni sujetos a ninguna agencia estatal. El fin de esto es garantizar ninguna presión del Estado en la manipulación de las elecciones o la creación de un espacio para la corrupción pública en el proceso electoral.
Sin embargo, las tres instituciones funcionan de manera diferente como árbitros electorales. Algunos ejercen un mayor control o abarcan una amplia atención a diferentes circunstancias o los sujetos en las elecciones democráticas.
Ambas instituciones latinoamericanas parecen tener un control más amplio, ya que se encargan tanto de la organización como la ejecución de las elecciones presidenciales. Y tanto Guatemala como México que están a cargo del Registro de Ciudadanos y jurisdicción electoral. Esto significa que son para garantizar el pleno cumplimiento de la Constitución y otras leyes y reglamentos de la materia, lo que garantiza el derecho de asociación y participación política de los ciudadanos.
Sin embargo, México va más allá, ya que no sólo organiza la elección del Presidente de la República, Diputados y Senadores que integran el Congreso, sino también las elecciones locales en los estados de México y el Distrito Federal. El TSE, oficialmente, sólo es responsable de las elecciones para Presidente y Vicepresidente, miembros del Congreso y el Parlamento Centroamericano.
Por el otro lado, en los Estados Unidos las elecciones no están organizados por la FEC, el Secretario de Estado las organiza. El FEC sólo se centra en el elemento de financiación de las elecciones. Éste es responsable de limitar las cantidades y fuentes de las contribuciones que se utilizan para financiar las elecciones federales, divulgar de manera pública la información del financiamiento de campañas y gestionar la financiación pública de las elecciones presidenciales. De igual manera, son los asignados a decidir qué candidatos son elegibles para recibir los fondos.
El trabajo del FEC es reducido si lo comparamos con México y Guatemala, pero al mismo tiempo esto se cree más democrático por la libertad en las elecciones que no se vive en los países latinoamericanos con la enorme supervisión de sus respectivas instituciones.
México y Guatemala también supervisan los reglamentos de financiamiento político y se aseguran que los cumplan. Sin embargo, el INE engloba mayor control que los otros dos ya que, con la reciente reforma, la supervisión electoral es en todo el país con el objetivo de elevar la calidad de la democracia electoral mediante la estandarización de los reglamentos por los que se organizan las elecciones. Esto le da las herramientas para la institución para actuar como mejor árbitro y sin las trabas de una variedad de leyes dentro de los estados como en los EE.UU.
Entre algunos ejemplos de la regulación ampliada en México podemos encontrar  la nueva función del INE como organizador de las elecciones de candidatos en los partidos políticos así como el trato de los candidatos independientes, con sus derechos a aparecer en la televisión.
El INE es oficialmente un instituto muy completo para proteger y guiar la democracia del país. Sus políticas son muy incluyentes y reguladas dándole el poder para fortalecer las posibilidades de elecciones justas. Y con la reforma, una serie de leyes fueron creadas que dan la posibilidad de fortalecerlas aún más. Entre las leyes principales podemos encontrar la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, la Ley general de Partidos Políticos, la Ley general de delitos electorales y la Ley General del sistema de medios de impugnación en materia electoral.
Exponiendo esto, podemos darnos cuenta que comparándolo con los Estados Unidos y Guatemala, México está muy avanzado en materia electoral. Sin embargo, ¿Por qué los mexicanos nos seguimos sintiendo inconformes con las elecciones y sus resultados? La realidad es que el problema no se encuentra en la materia legal sino en la aplicación de las leyes y reglamentos que todavía está limitada por la corrupción, “palancas” y favores políticos. La reforma hecha deja menos espacios de esta situación, pero todavía hay algunas lagunas que deben ser observadas.
Sin embargo, no nos debemos dejar llevar por la decepción o apatía, la misma reforma ha abierto mayores oportunidades para que como ciudadanos supervisemos las elecciones participando activamente en ellas.  De igual manera, debemos mostrarnos entusiasmados por el triunfo de candidatos independientes que fueron electos así como el de candidatos de partidos políticos ajenos a los que han dominado históricamente.  Esto nos muestra que algo estamos haciendo bien, ya sea la reforma o la sociedad organizada que exige constantemente, para que México sea un país cada vez más democrático beneficiando a todos los mexicanos.